29 de marzo de 2013
23 de marzo de 2013
Simulacro
El sol está más radiante que en cualquiera de mis recuerdos, además de eso nada importa, sólo los pasos cada vez más acelerados para llegar por quinto día consecutivo al mismo lugar. Soy yo o cada día se ve más hermosa, sentada en el borde de la fuente, con su cabello castaño moviéndose con cada capricho del viento y sus ojos clavados en los peces dorados, descubriendo cada día lo que tardan minutos en olvidar.
Me dijo una vez que su vida no debe ser tan mala, pues el estar atrapado es sólo una cuestión de conciencia o noción, si lo olvidan todo tras unos minutos, en realidad todo es nuevo para ellos, y cada día descrubren algo nuevo en ese diminuto mundo en el que están condenados a marchar.
Me pregunto si le gustaría conocerme de nuevo cada día. O si cada día me quiere olvidar.
Evitarlo pareció ser fácil al principio, pero como tantas veces antes el destino me mostró estar equivocado, la verdad, te tenía miedo, no pensé que podría entregarme y sentir como antes. Eres la verdad, y fiel a tu nombre lo destrozas todo. Aunque esta vez fue para mejor.
Pero no, despertador al rescate.
Sólo palabras
Cada día un poco más lejos. Me dejo caer un poco más en el olvido y falto tanto que pronto dejaré de hacer falta, dicen. Pero al menos hoy, ni ayer, ni mañana, le doy importancia. La soledad está infravalorada y la gente ha olvidado a sumergirse y perderse dentro de sí misma. Hay tanto por hacer y descubrir, tantos lugares en los cuales perderse hasta perder la noción del tiempo, y a veces hasta del espacio. Tantas estrellas en el cielo, tantas personas por conocer.
¿Yo? No olvido, y soy de esos pocos que practican el mensaje. Aunque a veces me pregunto la finalidad de cada día, las noches llegan con varias horas de tiempo reproducido y decenas, o a veces cientos, de páginas recorridas, pero al final qué es lo que prevalece. ¿Es que acaso necesito ver más gente? Creo que necesito aprender a sentir, como algune vez lo hice, como no lo hago hace mucho tiempo.
Son sólo palabras, esto es diferentes, fluido y inesperado. Bueno, no tan fluido. Abuso de la puntuación, lo sé. Significa nada, ya que decir "no significa nada" es negar que eso significa nada, ergo, significa algo, uno de los tantos errores y contradicciones de nuestra lengua. "It means nothing" es lo que realmente viene a mi mente. Los viejos vicios afloran, incluso ante la más grande adversidad.
Ha pasado mucho tiempo y cada día me encuentro más diferente, mientras el espejo siga diciendo que un improvement, I have nothing to worry about. O at least that's what I say every night before I fall
9 de marzo de 2013
Lugar incierto
"Todo ha terminado", mienten mis deseos frente al espejo, pero sea como sea tu moraleja queda grabada a fuego en mi cabeza, mientras las notas del pasado siguen presentes en mi conciencia y la última campanada cae junto al último pétalo marchito, para tocar tus lágrimas y marcar el final de tan estática vida.
Me has mantenido vivo, si, pero hoy te maldigo antes de decir adiós. Maldito ser racional que me induces a esta pausa luego de la cual sólo me obligas a escapar, dejando la despedida oculta tras la puerta.
El tercer ojo sigue ciego y sólo recurro a ti cuando no encuentro más que vacío dentro, pero ella es más fuerte de lo que podrás ser jamás - miento - o al menos espero que lo sea - ella o la mentira - hoy creo que da igual.
Es sólo una noche como cualquier otra, lo entiendo, no te puedo culpar. Es una de esas horas atrapado en tan incierto lugar.
Adivinanzas
Ante la más grande sonrisa y en el momento en que la victoria está asegurada el espejo se destroza frente a mis ojos, sólo para revelar la eterna derrota y la misma sombra tras mi espalda, en cada rincón, y tras cada paso que pueda dar.
El hombre tras la cortina es sólo una nueva ilusión matutina, una metáfora para el desespero de necesitar lo que menos quiero de nuevo en mi vida, una nueva adivinanza para tropezar cada día. Si fuera por construir empezaría con esta melodía, pero sólo quiero olvidar para salir de tus garras y de esta melancolía.
Aún escucho tu voz dentro de mi cabeza, ésta es la peor hora de cada día, cuando realizo que la seguridad de no necesitarte más dentro de mi vida es sólo una ilusión que dura tanto como el espejo y mi falsa sonrisa lo permitan.
Hora de soñar y con ello volver a olvidar y engañar a mi reflejo, ha pasado tanto tiempo que ya no sé si el reflejo es fiel o sólo una nueva ilusión de lo que pretendo ser, o un eterno recordatorio de aquello a lo que nunca volveré.
4 de febrero de 2013
Moving on
La
incertidumbre dominaba cada uno de sus pasos, temblando de miedo el Otro
recorría las calles tan rápido como la gota de sudor frío que bajaba por su
espalda, sin darse cuenta llegó al punto acordado. Como congelado en el tiempo
el pequeño café de su juventud parecía negar los años que habían pasado, seguía
indiferente de la urbanización que lo rodeaba hasta casi consumirlo, casi como
si esperara incansablemente el encuentro que debía llevarse a cabo aquel día.
La bufanda
roja ondeaba al viento desde su cuello mientras caminaba hacia la mesa de los
recuerdos, se detuvo frente a ella y rió con incredulidad, apenas podía creer
que siguiera allí, el café, la vieja mesa de madera, y el grabado que sellaba aquel
viejo pacto aún por cumplir. Aún más
temeroso, el Otro volvió sobre sus pasos para sentarse en la mesa más alejada
del lugar, en una esquina olvidada por la luz, donde se hizo uno con las
sombras.
Tras una
breve espera que parecía interminable apareció Ella, y, como si pretendiera
imitarlo, observó detenidamente la mesa acordada, una lágrima solitaria
recorría su rostro mientras sacaba una nota de su bolsillo, tras leerla una
última vez la dejó sobre la mesa y se marchó sin mirar atrás, pero ya nada importaba,
llevaba una bufanda blanca, Ella había decidido olvidarlo, con ella se iban
todas las esperanzas del Otro, y tras ellas corría su sonrisa.
Tras picar
la leña que mantendría sus sonrisas durante aquella jornada, Él dejó el hacha a
un costado de la puerta e ingresó a la pequeña casa de campo que compartía con
su esposa, Ella no tardaría en volver de la ciudad, por lo que puso la tetera
sobre la estufa caliente para esperarla con ese té que tanto le gustaba, y
dejar el frío que ella traería consigo confinado en la memoria.
Ella llegó
acompañada de la sonrisa que a Él tanto le gustaba, y que a partir de ese
momento le correspondía mantener, sacó la bufanda de su cuello y la puso
alrededor del cuello de Él mientras la sostenía por ambos extremos, aún se
amaban como el primer día, podían verlo en los ojos del otro. El tiempo pareció
detenerse durante aquél último instante, y antes de que pudieran darse un
último beso todo fue interrumpido por el estallido de la puerta, que reveló
tras de sí al Otro, con la mirada cargada
de odio y le hacha de Él en su mano derecha, con la bufanda roja atada en la
empuñadura.
Obedeciendo
al odio que lo dominaba, el Otro dio un paso hacia el interior de la casa, alzó
el hacha sobre su cabeza y descargó su furia en contra de Ella, Él se interpuso
en el camino de la hoja, sólo para caer en un charco creciente de su propia
sangre.
Por un
segundo el Otro casi comprendió lo que había hecho, pero el grito de Ella lo
sacó del trance, dio otro paso para terminar su obra, blandió el hacha por
última vez con tanta furia que no notó la pequeña nota caer de su bolsillo,
creyendo haber concluido satisfactoriamente el acto, el Otro dejó la escena
mientras una lágrima tocaba el suelo entre sus pies.
“Era lo que
quería en aquel momento de locura, no lo que realmente creía que iba a pasar”
eran las palabras que se borraban en el suelo ante el paso de la sangre, mientras
la bufanda se tornaba más roja a cada segundo, casi hasta el final
13 de enero de 2013
The Wall
Behind there, the beasts are ready for their feast, every once in a while they built this very large fire, the flesh af the falleng angels they are feasting on smells quite good, brings back good memories, of those days who only exist frozen in my memory, with the old ghosts of all the broken promises and the tears I wasn't brave enough to let go.
I built it so I can be protected, but it is only damaging me, thanks to the fire the shadows of my past are now bigger than ever, so big that I can see them, the wall is not big enough this night, it happens once in a while and every time I'm secretely hoping this will be the one night it will not hold, every brick is there for a reason, every brick is one thing I once thought I should erase from my memory, and this night I think they all must fall, fall into pieces, finally forgotten, and the shadows will finaly get their price.
These are the memories of a desperate self, wishing to sail into the unknown only to find a wall just painted to make you believe there is something further, only there so you can dream as longest you don't fin out the horrible truth.
Hey, she has written again, never cared about you, she does not even mention your early days, nor the pitty way you ended up running behind her wagon, losing her sight right toward the setting sun, she has gone west, something you learned in school.
No one teaches you to live though, or how to fall, you only receive knowledge, but never wisdom, you can only get that with the years, years of falling with no one beside you to help you getting back up. What if, fucking "What if"...
I'm supossed to be writting but right now I'm just hallucinating, I have to get away, run away to that place where it feels like a nightmare, the only place where every choice is the wrong one, long passed the point of no return, but it is the only place where only for a second, that instant when everything is a blur, magically every falls into the right place, and every makes perfect sense, just before you wake up. just before the end.
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